jueves, 19 de marzo de 2009

Hoy toca que sea otro gran día...

Pero visto así, quizás haste se puede convertir en monónoto. La verdad es que no lo creo. Ayer por la tarde tuve tiempo y me dí un paseo por el barrio de mi infacia, después por mi barrio. Iba mirando a la gente, realmente es lo que hago siempre... observo. Me encontré con dos personas a las que no veía desde hacía mil años. Eran gente a la que recuerdo de mi adolescencia. No pude evitar compararlas conmigo, ¿estarán mas mayores, o tal vez más jovenes que yo?. Una de ella llevaba el pelo blanco, pero creo recordar que ya lo llevaba hace años. El paso del tiempo es inexorable. Pasa por nosotros, no cerca de nosotros o por nuestro lado, pasa por nosotros y nos atraviesa. En unos deja más marca que en otros, pero siempre deja su huella. La conclusión positiva es que yo me veía mejor. Vamos que el que no se conforma es porque no quiere. Y la conclusión negativa, fué... que el tiempo pasa demasiodo deprisa, tanto, que se nos escapa entre las manos. Ojala fueramos capaces de ser conscientes de eso siempre, de vivir cada momento presente como si fuera el primero y el último. Pero, en un alto porcentaje, nos preocupamos de lo que pasó ayer e incluso de lo que, tal vez, no pase mañana.
Bueno, se me acabó el tiempo...

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