jueves, 4 de junio de 2009

El mundo sin límites...





El mundo, lo miremos como lo miremos no tiene límites. No hay un marco rígido que nos imponga una limitación. Ni al mundo que vemos, ni a nuestros sueños, ni realidades. Muchas veces somos nosotros mismos los que nos “limitamos”. Nuestros miedos, reales o no, están ahí y se convierten aún incluso sin quererlo nosotros, sin ser conscientes, se convierten en nuestro mayor enemigo. El mundo, no solo es ilimitado en toda su extensión, es mucho más… es en realidad, tan grande e inmenso como podamos imaginarlo. Es decir: es infinito. Igual que infinitas son nuestras posibilidades para ilusionarnos o entristecernos o volvernos a ilusionar, o no… No podemos justificar lo bueno y lo malo que nos pasé solo a la mala suerte o simplemente, a que tenía que pasar. Siempre habrá una parte de nosotros, ya sea con nuestro pensamiento, con nuestra energía, con nuestra ilusión… aunque ni siquiera nos hayamos atrevido a contarlo. Siempre habrá una parte en la que estamos participando de lo que nos pasa. Luego están además, las “otras” circunstancias a las que somos ajenos. En las que generalmente poco o nada podemos hacer. Aunque no siempre es así... podemos quizás estar alertas, atentos, a lo que pasa a nuestro alrededor… sea bueno o malo, A lo interpretemos como positivo o negativo. Sea lo que sea, siempre podremos cambiar de dirección, el rumbo no importa, será el que hemos elegido y eso tendría que ser en principio suficiente. Después, pase lo que pase… seguiremos adelante y sobre todo, sobre todo “aceptaremos” esa parte del destino que irremediablemente se nos escapa de las manos. Y todo ello sin sentirnos culpables, vaya la cosa bien o mal, no siempre podemos decidir lo que nos pasará, de ahí la importancia de la aceptación. Una vez que “aceptas”, el entorno se transforma y como por arte de magia aparece una nueva pantalla… es en este caso, de nuevo el mismo mundo que antes. La diferencia es que lo “miramos” con otros ojos…

No hay comentarios:

Publicar un comentario