lunes, 11 de julio de 2011

No todo lo que ves... és!!


Era un hombre pequeñito que tiraba de un gran carro. Dentro del carro había más hombres, tan pequeñitos como él, eran más de cien. El hombre pequeñito, tiraba del carro sin mirar hacia atrás. Su único empeño era ir hacia la playa, pensaba que llevándolo allí, podría salvarlos a todos.
Iba pasando por calles y plazas desiertas. Solo escuchaba sus propios pensamientos, aunque de vez en cuando, de entre las sombras algún hombre pequeñito se subía al carro. Lo hacía sigilosamente, muy deprisa, tan deprisa que el hombre pequeñito ni lo notaba.
Tal era su empeño que no se daba cuenta de que el carro pesaba cada vez más. Y no comprendía porque, cuando él sólo tiraba y tiraba con todas sus fuerzas.
Pasaron horas que luego fueron días y el hombre pequeñito se olvidó incluso de comer ni siquiera se molestaba en pararse a beber agua en las fuertes que encontraba a su paso. Tampoco pensó en los hombres que llevaba a su espalda. Su único deseo era salvarlos...
Su vista y su mente estaban en la playa. Si consigo llegar… podré salvarlos a todos, se repetía una y otra vez. Tal era su obsesión que no se dio cuenta de que ya casi no avanzaba. Llevaba horas atascado, solo se había movido unos metros.
El carro estaba totalmente lleno. Los hombres se salían por los bordes, los había incluso atravesados en los laterales. Eran ya cientos, hombres pequeñitos de todas las razas que se iba encontrando a su paso.
El hombre pequeñito iba a cumplir los cien años y ni un solo día dejo de arrastrar su pesado carro. Había envejecido, sin darse ni cuenta. Los hombres que arrastraba eran ya esqueletos y polvo. Pero él no fue capáz de darse cuenta. ¡Por fín llegó a la playa!
Estaba amaneciendo. El sol le cegó. No tuvo tiempo de darse cuenta de que estaba al borde de un precipicio. Cayó lentamente, arrastrando su carro con él. Su cuerpo, quedó sepultado por los esqueletos. Perdió el conocimiento y murió.
Durante una fracción de segundo, el hombre pequeñito se sintió grande. Creyó que había salvado a toda la humanidad.

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