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jueves, 1 de octubre de 2015

HE VISTO LA LUZ...




EL PROYECTO

A veces, en un instante, en un sólo instante se concentra todo. Y ves la luz. Esa luz que te acompaña a lo largo del camino de la vida. A la cual perseguimos, que aparece y desaparece, que puede ir delante  de ti guiándote o esconderse detrás, como si quisiera jugar al escondite. Todos la buscamos casi sin darnos cuenta, como sin querer, sin pretenderlo, disimulando. Algunas otras veces se nos acerca despacio, muy despacio y tímidamente nos toca. Vivimos entonces, un pequeño milagro; tanto nos deslumbra que la mayoría de las veces no nos damos ni cuenta de qué es lo que ha ocurrido,    que cuando queremos reaccionar… se ha apagado de nuevo. 

Cuando venimos (nacemos), es porque estamos convencidos, muy convencidos y decididos qué venimos hacer.  Después  se nos olvida, o se nos borra de la mente  "EL PROYECTO ELEGIDO", creo yo que es para no arrepentirnos a mitad de camino o para que nos sea mas fácil llevarlo a cabo. 

Siempre he  pensando que había venido para "UN PROYECTO CONCRETO " y permitirme que no lo cuente y me lo guarde para mi.  A estas alturas ando ya un poco cansada del recado, proyecto, meta, función, misión, etc… llamarlo como queráis.  Y no quiero que los Dioses del Universo, ni los Dioses de la Tierra, ni las energías buenas o malas que haberlas… ailas… No quiero, repito,  que bajo ningún concepto, piensen, ni piense nadie que estoy tirando la toalla. NO!! Lo que ocurre es que tengo la sensación de haberme "estancado" y llevar demasiados años o lustros, diría yo, en el mismo punto del camino. 

Pensando en ello… ha sido cuando "he visto la luz", si, si, así de fácil!!

Resulta que ese exagerado y prolongado esfuerzo para conseguir llevar a término "MI PROYECTO ELEGIDO", ha conseguido agotarme, de tal manera y forma que siento que, no puedo mas.  Realmente no es motivo suficiente para no seguir y terminarlo, tengo que reconocerlo. Lo que ha sucedido es que a pesar de mi insistencia, perseverancia y constancia, no siempre he logrado llegar a la meta propuesta. O bien me he quedado en el casi…  o he llegado y el resultado no ha sido el que tenía en mente.  A todo esto, resulta que en la realización del "PROYECTO", además de mi misma, conmigo misma intervienen infinidad de personas, familia, amigos, conocidos, no tan conocidos, etc… Lo cual lo complica todo muchísimo mas. 

En esas estaba yo hace un rato, en preguntarme si tiro para arriba o para abajo, si cruzo o no cruzo, si me levanto y me pongo las pilas o… paso de todo y espero… a ver… si algo cambia.   Cuando, ha pasado lo de la luz… Tengo que reconocer que realmente estaba, un poco...solo un poco,  pero estaba en la posición de: paso de todo. Uff!!

Que responsabilidad, cómo voy a pasar de todo, si mi compromiso va precisamente por ahí… y ya, que no quiero dar detalles. Algunas veces tenemos que vernos en una encrucijada para darnos cuenta de que estamos en el camino equivocado. Y reaccionar, dar la vuelta, cambiar el rumbo, sin paz y sin gloria… ¿o era, sin pena ni gloria? Simplemente porque conseguimos ver que ese camino no nos lleva a ningún lugar, a ningún sitio, a ninguna parte, a ninguna meta.  

Lo último que tenemos que hacer es "sentirnos culpables", mas que nada porque TODO, lo que nos pasa y lo que no nos pasa a lo largo de la vida, no depende solamente de nosotros, depende de TODOS y de TODAS las circunstancias que nos rodean y se relacionan con nosotros. Entonces, ¿porqué nos sentimos culpables de tantas y tantas cosas y tantas y tantas veces?  Ala!! la culpa a la basura o como mucho a compartirla, que las cosas cuando se comparten… pesan menos. 

Y volviendo a la luz… en esa encrucijada estaba yo, cuando me ha venido a la mente, que tal vez… sólo tal vez…  creo que estoy en lo cierto. Yo no he venido para lo que pensaba que había venido…zasca!!!  Os preguntaréis: ¿cómo has llegado a tan lúcida conclusión? Pues porque siempre iba, o voy a parar al mismo sitio, camino, a la misma encrucijada, a la misma pared… que me detiene y me hace girar de nuevo, para volver a empezar. 
Resulta que en esa encrucijada encuentro, siempre también, LO MISMO.  Cuidado,  que esto es lo mas importante!! Cambian las personas, cambian los lugares, cambia el tiempo, cambio yo misma… pero lo que hay al final de "ese camino", siempre me hace sentir LO MISMO.  

Por eso he llegado (gracias a la luz), a la conclusión de que, había gato encerrado.  Me explico, a mi me encargan un PROYECTO CONCRETO, y yo… mas chula que un ocho, digo que sí, que claro, que cómo no voy a ser capaz de hacerlo, si soy una experta, si en todas mis vidas anteriores, no hice otra cosa. Pero la trampa está en que el PROYECTO CONCRETO, no es el PROYECTO REAL, sino la forma (que listos) de llegar al VERDADERO PROYECTO. Que uno, ni lo sabe ni tiene pajolera idea, de ahí, las luchas y vicisitudes con uno mismo y con todo lo demás, del porqué si y porqué no, porqué siempre voy a parar al mismo sitio, porqué siempre me pasan las mismas cosas. 

En fin, que yo he descubierto MI VERDADERO PROYECTO, el mío claro… porque cada uno es cada uno y cada cual es cada cual, y tiene que descubrir su VERDADERO PROYECTO. Así que a poneros las pilas alcalinas y a ver si se hace la luz…  


¿Qué pasa? ¿Queréis que os cuente MI VERDADERO PROYECTO?  Paso, paso… ahora no puedo, estoy en MI. Dejando la vida fluir...

miércoles, 13 de julio de 2011

JUEGOS DE AZAHAR


Como un castillo de naipes, nos mantenemos y al sonido de cualquier viento podemos caer en la desgracia, o tal vez en la felicidad. Todo es fugaz, leve, impredecible. Tan solo los momentos que creemos como buenos, los mantenemos en la memoria. Los alimentamos día a día para que no
desaparezcan, para que no se difuminen. Y llegamos a vivir de ellos, entrando en un círculo
vicioso de mentira. Simplemente nos engañamos a nosotros mismos. Vivir de un recuerdo, no es vivir, igual que re-vivir un recuerdo aunque este sea doloroso, tampoco es vivir.
Vivir, es simplemente vivir cada instante como si éste fuera el último de nuestra vida y al instante siguiente lo mismo... Cada momento que perdemos recordando... cuando éramos felices ó cuando estábamos tristes, es un momento perdido.
Son momentos que se van a la montaña de los recuerdos, algunos los llevamos en un saco, a la espalda y así nos va... Otros guardamos la montaña de momentos en cualquier armario de nuestra casa y después tiramos la llave al mar. El armario se convierte de pronto en parte importante de nuestra vida, hasta el punto de que,cuando tienes que cambiarte de piso, simplemente no lo haces, porque jamás permitirías que nadie tocara tu armario de recuerdos.
Total, todo esto sólo porque necesitamos tener la mente ocupada. Si lo que nos rodea no nos ilusiona, o nos entristece demasiado buscamos entre nuestros recuerdos... a ver si por casualidad, hubo un tiempo en el que fuimos más felices.
Pero nos olvidamos de que tanto los recuerdos, buenos o malos, son solo una fabulación de nuestra mente, una trampa que nos prepara, para tenernos entretenidos de nuestros pensamientos. Y nuestros pensamientos... nuestros pensamientos van por libre, son una lotería y lo verdaderamente difícil es que nos toque el gordo de la felicidad -complacencia-, o los dos últimos -números- de la satisfacción. Generalmente tenemos que conformarnos con la pedrea de la conformidad.

jueves, 27 de agosto de 2009

Separar el grano de la paja...


Todo es muy extraño. El mundo es extraño y pasamos por él sin llegar a conocer, de verdad qué somos y porqué estamos aquí.

El tiempo, siempre es corto y nunca suficiente. Pero nuestros pensamientos se dispersan en banalidades. Todo es demasiado y de las veinticuatro horas que tenemos cada día, para vivir… nos quedan realmente pocos minutos para nosotros mismos o incluso para disfrutarlos de verdad con las personas que nos importan.

Demasiadas cosas para hacer y poco tiempo para hacerlas, demasiada información que no tenemos tiempo de digerir. Incluso el futuro nos puede pareces demasiado lejano, pero llega antes de que nos demos cuenta.

¿Qué hacer con tanta información? ¿Qué hacer con tantas cosas … que hacer? ¿Qué hacer con tantos libros por leer? ¿Qué hacer con tantos amigos… por ver? ¿Qué hacer con tantos papeles para mirar, cual sirve y merece la pena guardar y cual no? ¿Qué hacer con tantos email acumulados en el ordenador? Y, con esa comida que teníamos que hacer para vernos un rato… y nunca llega. Porque no tenemos tiempo.

¿Será el problema que no sabemos organizar nuestro tiempo? Yo creo que va a ser… que… son demasiadas cosas para el poco tiempo que tenemos en realidad. Y tanto nos agobiamos que al final somos incapaces de separar el grano de la paja.

Y se nos pasa todo, la vida en definitiva… pensando… cuando sea mayor… haré… cuando tenga tiempo. Uno es mayor cuando se da cuenta de que puede hacer todo lo que quiera. El límite lo ponemos nosotros y la meta también. El tiempo está ahí en el aquí y ahora es esa la única realidad.